Lo mejor que le puede suceder a una plancha de bizcocho que se encuentra esperando olvidada en un estante es ... que tus ojos se fijen en ella y decidas transformarla. Que conviertas un rectángulo en círculos concéntricos de diámetro decreciente y que entre círculo y círculo crees un espacio -no tan frío- de alternos sabores helados. Que fresa y chocolate se entremezclen con aquel bizcocho que antes era apenas nada y que ahora en tus manos sueña convertirse en la envidia de todos los bizcochos que esperan olvidados en un estante.
¿Será su destino sustentar un efímero vestido de nata para una princesa de cuento? ¿O tal vez será transformarse en el balón de fútbol que recuerde que un día también ganamos, aunque el marcador se empeñase en decir lo contrario? Chi lo sa.
P.D.: a veces mi atención es caprichosa y se comparte entre lo que casi nadie más ve y lo que queda al alcance de casi todos, y en esas ocasiones casi, casi, casi aprendo más sobre lo visible que sobre lo invisible.
viernes, 8 de octubre de 2010
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ostrillizos: Lo mejor que le puede suceder a una plancha de bizcocho
Lo mejor que le puede suceder a una plancha de bizcocho que se encuentra esperando olvidada en un estante es ... que tus ojos se fijen en el...
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3 comentarios:
Si a ti no te gusta el chocolate...
Interesante. Existen muchas realidades en lo que se ve, me gustaría conocer tu perspectiva más a fondo.
Mejor un café? Yo solo tomo uno a la semana, pero lo disfruto.
Violet: pues un día de estos tengo que escribir una curiosa anécdota sobre el chocolate.
Hélène: me gusta el café sólo, pero eso sí, siempre en buena compañía. ¿Me reservas una semana? ... digo, ¿el café de una semana?
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