El día que nací yo ... digo, más bien, el año que nací yo ... comenzó a engendrarse "La leyenda del tiempo" una suerte de revolución incomprendida o más bien el resultado de la conjunción espacio-temporal del genio llamado José Monge Cruz, un elenco de grandes artistas/amigos, vino contable por múltiples arrobas y María -de la buena- secándose en las paredes ...Y el caso es que "La leyenda del tiempo" no estaba llamada a nacer o al menos a hacerlo de semejante manera. Ricardo Pachón (a la sazón productor musical del disco) se encontraba preparando el que sería décimo álbum en la carrera de Camarón de la Isla y con tal motivo tanto el cantaor como su esposa tenían pensado alojarse en un hogar que respiraba flamenco por sus cuatro costados, nada más y nada menos que la casa de Lole y Manuel. Pero los planes se vieron truncados tras el primer día de convivencia entre ambas parejas (cuenta la rumorología que debido a unas sábanas llegadas desde la Isla ...) y la historia cambió su rumbo.
Juntando poemas de Federico García-Lorca, las falsetas del Niño Ricardo, algunas "cositas" ideadas por el propio Pachón y un Kiko Veneno en estado de gracia (¿a qué se debería?) comenzaron las primeras grabaciones en una pequeña bodega. Para echar más leño (digo leña) al fuego: Tomatito, Raimundo y Rafael Amador, Gualberto (el tipo del sitar) y algún que otro amigo que también frecuentaba las sesiones de "trabajo", "creatividad" e "inspiración".
Tras varios meses de preparación, inmersos ya en 1979, traslado a Madrid y comienzo de las grabaciones en estudio, en este caso en PolyGram. Y como por aquellas fechas casi todo hijo de vecino grababa en PolyGram pues ... se fueron añadiendo "on the fly" nuevos músicos -que pasaban por allí- al proyecto, propiciando una instrumentación totalmente ecléctica e inusual hasta la fecha en un mundo tan tradicional/inamovible como el del flamenco.
16 de junio de 1979, por fin ve la luz el disco y los críticos no tardan en cebarse con él, hasta el punto de llevar a Camarón a reconocer tiempo más tarde que se arrepentía del trabajo realizado (algo que demostró sin palabras volviendo nuevamente a la pureza).
Lo más destacable: el tema que da título al álbum y para quienes gustan de lo selecto ... la "Nana del caballo grande" (en palabras de Manuel Molina, lo único que se salva del disco).
Tres décadas más tarde ... sigue sonando ...
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