Todos somos bipolares. Alternamos estados de euforia y disforia (¿existe tal término?) determinando la forma en que transitamos entre uno y otro estado la existencia o no de un desorden o transtorno psicológico.
La transición gradual, sin apenas percatarnos de ella, suele producirse con cierta periodicidad inconstante y generalmente motivada por agentes externos. Una mala noticia, una mala persona, el mal tiempo o cualquier otra alteración de las condiciones de contorno provocan soluciones diferentes a los problemas existenciales que perpetuamente nos acompañan. Soluciones luminosas, brillantes, casi inconcebibles, nos sorprenden y elevan prácticamente sin querer sobre la propia realidad cotidiana. Soluciones oscuras, tenebrosas o tal vez simple y llanamente la ausencia de tales soluciones terminan por hundirnos bajo el nivel en que podamos encontrarnos.
La transición abrupta, radical y extrema, si se repite con frecuencia excesiva puede denotar la presencia de un conflicto que requiera atención médica especializada e incluso la adopción de medidas farmacológicas. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y el Darro pasa por Granada (por cierto, el Darro es afluente del Genil que a su vez lo es del Río Grande, el Betis o el Guadalquivir, a vuestro gusto), escribiremos hoy -cinco segundos tan sólo- sobre el libro diario de control de psicotropos y estupefacientes que es obligado mantener en las farmacias encargadas de la dispensación de tales sustancias (cuando decimos farmacia nos referimos tanto a las oficinas de farmacia propiamente dichas como a los servicios de farmacia internos de cada hospital). Y es que en la memoria se conservan también algunos recuerdos de la Legislación Farmacéutica Española que probablemente no dejan de ser anecdóticos, pero que ahí están.
El siglo XXI será, según los más reputados expertos, el siglo de la mente. Toca desentrañar la parte más desconocida y al mismo tiempo la más transcendental del ser humano. Yo, con una formación puramente técnica y relacionada con disciplinas a priori tremendamente lejanas al estudio de la mente humana, casi acabo de embarcarme en este indescriptible viaje de descubrimiento, investigación, análisis y hasta síntesis (que también la habrá en su día) que en mi caso comienza por la percepción sensorial y su influencia en la creación de emociones y la intensidad de las mismas, la cuantificación de las emociones (si es que tal cosa llega a ser posible) y la creación/síntesis de experiencias que permitan generar una respuesta en los individuos que sea aproximada a un perfil emocional deseado. Comienza la aventura ... y tal vez pronto os pida colaboración en mis experimentos.
martes, 9 de noviembre de 2010
5
ostrillizos: Bipolares
Todos somos bipolares. Alternamos estados de euforia y disforia (¿existe tal término?) determinando la forma en que transitamos entre uno y ...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
En las mismas estoy últimamente. No voy a decir que llevo un diario con estímulos y respuestas emocionales pero me lo estoy pensando.
De todas formas creo que todo esto se refiere a eso que siempre se ha conocido como conocimiento de uno mismo, una función que debería ser siempre creciente y cuyo límite en el infinito creo que es infinito.
So...
Publicar un comentario