
No siempre fuimos buenos. Bueno, la verdad es que siempre fuimos buenos. Aunque eso sí, en algún momento disfrutamos la vida díscola y disipada ...
En el Parque de María Luisa, corazón y pulmón de Sevilla, se ubican dos establecimientos afines y rivales: el Bilindo y el Alfonso, dos terrazas veraniegas que se convierten en polo dinamizador del ocio nocturno hispalense cuando más aprieta la canícula.
Cuentan las malas lenguas que los béticos antes de tornarse "palanganas" frecuentaban el Bilindo y a fé que en alguna ocasión lo hicieron incluso en compañía de hermanos menores (que aún hoy se siguen sintiendo más cercanos a los colores blanco y verde). El Bilindo es una de esas junglas pobladas de buitres en las que quien busca no encuentra y quien no busca ... también termina saliendo por la "tele" ...
El Alfonso, por su parte, es un lugar más relajado y probablemente más elitista, lo cual no es óbice para que un trio de salmonetes recién arribados desde playas gaditanas terminen siendo asediados (al menos la parte madrileña del trío) por "algo" (y sus amigas) de edad incatalogable y aspecto cuando menos sospechoso.
Un día de estos escribiremos sobre las "Misses", las mesas de billar, el DJ que pinchaba a oscuras con un teléfono móvil, la "gorda Mari Pili" y el Camino del Rocío ... pero eso será en otro momento.

2 comentarios:
Yo siempre me he sentido y siento cercano a los colores blanco y verde que no verde y blanco ...
También tendrás que hablar en un futuro de la mirada perdida a través de una cañita de cerveza previa a la visita a estos santos lugares (ahora que lo pienso, igual esa imagen lleva asociadas algunas connotaciones metafísicas ... o simplemente que la borrachera era como un piano ...).
Itinerario: Manolo León, Cinema (not available - aquel día), Crónicas, Cajero Automático de Felipe II, Estación de penitencia en la SIC (léase piso), Salida de la SIC (intento frustrado de desmontar la cerradura), Taberna Jabugo, Alfonso, Bilindo, a su templo.
Quedan pendientes las reseñas de unos cuantos de esos "santos lugares" y puestos a hablar sobre miradas perdidas ... recuerdo una tarde en Cinema, contemplando la lluvia a través de su cristalera, ¿voluntariamente atrapados en tan magno establecimiento?
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