jueves, 5 de noviembre de 2009

¿Elegí un mal día?

Cada día que pasa merma un poco más mi confianza en los políticos. Me resulta prácticamente imposible encontrar un digno acreedor de la misma.

Siendo consciente de la debilidad y las miserias humanas que se hacen patentes con especial virulencia en la clase política, al menos me queda el triste consuelo de encontrar de forma casual a alguien que, a primera vista, parece que sabe hablar (que ya es mucho), parece saber de lo que habla y además lo hace con seguridad, hasta con cierta autoridad (que quizá le confiere el conocimiento en profundidad de las cuestiones que trata de defender y consigue defender), y todo ello lo hace desde el más absoluto respeto, con contundencia pero sin caer en el autoritarismo, la zafiedad ni mucho menos en lo pueril (que tanto abunda en la política actual).

Esteban González Pons (en la fecha en que se escribe este post) es un valenciano de 45 años, doctor en derecho constitucional y vicesecretario general de comunicación del Partido Popular. Un tipo sereno, entusiasta de las nuevas tecnologías, culto (cuando menos) y seguro, muy seguro. Seguro de sus propios conocimientos y de los principios y valores que defiende.

Sé que lo más probable es que González Pons tarde poco en defraudarme pero de momento me quedo con lo bueno que veo e intuyo. El día que por fin me decepcione sabré a ciencia cierta que elegí un mal día para ver "59 segundos".
5 ostrillizos: ¿Elegí un mal día? Cada día que pasa merma un poco más mi confianza en los políticos. Me resulta prácticamente imposible encontrar un digno acreedor de la mism...

1 comentario:

Franiky dijo...

Simplemente con el término "clase política" que se ha ido acuñando por simple observación de la realidad, se dejan bien claras las intenciones y forma de vivir de esta gentuza. Dónde debería de haber gente normal y corriente que nos representara y gobernara según unas reglas elegidas por todos, lo que en realidad hay son sagas familiares y círculos de amigos que se perpetúan en el poder sin reparo alguno, la clase o la casta política.
Tú esperas ilusionado que alguien te sorprenda, yo espero que me sorprendan para ilusionarme. Definitivamente elegiste un mal día.

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