Fernando Carlos Redondo Neri. Pronuncio este nombre (con las pausas adecuadas) y me quedo sin palabras, me abandonan todas menos una: GRACIAS.Hoy podría escribir una extensa biografía sobre el mejor 5 de la historia (no es casual que el post número cinco del blog esté dedicado a Fernando Redondo), pero creo que todo eso sobra pues muchos lo hicieron antes y bastante mejor que este humilde ¿blogger?.
Mi devoción por "El Príncipe del Madrid" se remonta a los días en que Jorge Valdano y Ángel Cappa dirigían al Club Deportivo Tenerife. Por aquel entonces el Real Madrid carecía de alguien que llevase la manija del equipo, un cerebro para la medular merengue que hiciese sombra al inquilino del mismo puesto en el eterno rival, nada más y nada menos que el señor Guardiola. En Tenerife, mientras tanto, un joven mediocentro argentino presentaba sus credenciales.
Y quiso la diosa Fortuna (¿o quizá fuese Cibeles?) que aquel muchacho llegase a Chamartín de la mano de sus compatriotas Cappa y Valdano. Y quiso también que sufriese, y sufriese bastante. Una rodilla maltrecha, una incomprensión absoluta, la mejor versión de Luis Milla pugnando por el mismo puesto, un Bernabéu que le dio la espalda ...
Ante semejante panorama el camino fácil consistiría en rendirse, aceptar la situación y acomodarse (como hicieron tantos otros antes y después). Pero Redondo está hecho de otra pasta, es un tipo luchador infatigable y plenamente consciente de sus virtudes y defectos (más bien carencias que defectos). Precisamente eso fue lo que le permitió triunfar en el escenario más exigente y transformar silbidos en silencios, silencios en aplausos y aplausos en sinceras lágrimas de emoción.
Hablando de lágrimas en el fútbol, recuerdo haber llorado en mi infancia tras las eliminaciones en Copa de Europa a manos del PSV y del Milán e incluso tras alguna dolorosa derrota ante el Barça. Siendo adulto únicamente me emocioné viendo jugar a Redondo, llegando a aflorar nuevas lágrimas, en este ocasión de alegría, cuando "El Teatro de los Sueños" se rindió ante el príncipe ... y aquel día nació el fútbol, con mayúsculas ... lástima que su vida (la del fútbol con mayúsculas) fuese tan efímera.
2 comentarios:
Anda que has tardao...
La probabilidad de que este post hubiese sido el primero rondaba, a priori, el 90%, que estuviese entre los cinco primeros ... digamos un 99% ... entre los diez primeros ... ¡era un suceso seguro! ... así que más pronto que tarde debería aparecer por estos lares el verdadero maestro ...
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